Extrañas y fascinantes orugas del planeta

La oruga no es un ensayo de mariposa: es un animal completo, con un oficio preciso durante semanas o meses. Esta nota de muestra se detiene en formas que parecen inventadas, no en un recuento de récords de peso.
Algunas se disfrazan de rama, otras de excremento de ave y otras exhiben colores que advierten antes de que alguien las toque. El disfraz no es un capricho; es la manera de llegar al momento de la muda.
- Cuerpos que imitan espinas y se quedan inmóviles sobre el tallo.
- Pelos urticantes que convierten el roce en un error difícil de repetir.
- Dibujos de ojos falsos en los últimos segmentos, pensados para desconcertar.
- Especies que se alimentan de una sola planta y no aparecen fuera de esa hoja.
Esa especialización explica por qué ciertas orugas parecen raras: se las ve poco, y cuando aparecen el tamaño o el dibujo no coinciden con la idea de un gusano común.
El cambio de masa a lo largo de la vida es notable, pero esta crónica evita la cifra. Basta con decir que el cuerpo se ensancha a un ritmo que deja atrás la escala del huevo en pocas mudas.
En jardines y montes se las encuentra en el envés de la hoja, no en el centro del camino. Quien busca el espectáculo tiene que aceptar la paciencia.
Hay orugas que marchan en fila y otras que viven solitarias. El catálogo fascinante no cabe en una galería: cada familia resuelve el mismo problema —comer y no ser comida— con una solución distinta.
Nota de demostración. El texto no informa un hecho real.

















